La Dehesa de Navalvillar. Paraíso natural.

Breve apunte histórico

La primera referencia descriptiva que se conoce sobre la dehesa de Navalvillar data del siglo XIII donde Alfonso X El Sabio caza- ba el oso. En 1.350, en “El Libro de la Montería” de Alfonso XI se describe que “La dehesa de Colmenar Viejo es buen monte de puerco (jabalí) en invierno…” Y en 1.578 en el Interrogatorio de Felipe II, a la pregun- ta número 22, se contesta que Colmenar Viejo “… tiene una dehesa boyal cerrada de piedra adonde se la dice dehesa cerrada, con otra junta a ella en que se dice Navalvi- llar.” (Viñas & Paz 1.949). También se nos dice que tiene mucho monte de encinas y otros árboles.

Los actuales límites de la finca son el resultado de la anexión de tres pequeñas dehesas: La Mueda, Navalahija y Navalvillar.

El privilegio de uso recaía sobre el ganado de labor de los agricultores del pueblo, que dejaban sus bueyes dentro de la finca el día de Todos los Santos (1 de noviembre), cuando las tareas de la siembra habían terminado, y los recogían el día de San Isidro Labrador (15 de mayo), para comenzar con el nuevo ciclo agrícola. Pero el aprovechamiento de la dehesa no era exclusivamente para pastos. Otra fuente natural que suponía engrosar las arcas del Ayuntamiento era la venta de leña y de carbón. El final de la masa arbórea parece situarse entre 1803 y 1859, cuando se elaboró el Catálogo de Montes Públicos donde consta que la dehesa de Navalvillar sólo tiene algunos fresnos y robles en el arroyo de Tejada.

Situación geográfica

La Dehesa de Navalvillar es una finca municipal de 1.072 Ha., situada al norte de Col- menar Viejo (Madrid) y a los pies del emblemático Pico de San Pedro (1.425 m.). Se extiende a lo largo del margen derecho de la carretera local M-625, en sentido Colmenar Viejo-Guadalix de la Sierra, entre el punto kilométrico 1 al 6.

La finca cuenta con 6 talanqueras con acce- so peatonal, pero es la talanquera de Remedios o de La Mueda el punto de acceso a la finca recomendado debido a la posibilidad de poder estacionar el vehículo en la inmediaciones y la cercanía con la Ermita de Los Remedios: lugar de culto y devoción de todos los vecinos al encontrarse la Virgen de los Remedios, patrona de la Villa. Además, dentro del recinto podemos visitar el Yacimiento Arqueológico de Los Remedios (S.VI y VII) y contemplar unas vistas inmejorables del embalse de Santillana, La Pedriza de Manzanares y toda la Sierra.

Estamos de mantenimiento con las balizas de las rutas y cambiando los vinilos de los paneles informativos

Dehesa de Navalvilla

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Flora y fauna

El arroyo de Tejada, que nace en el Pico de San Pedro, atraviesa de norte a sur la finca. Define dos zonas diferenciadas: los pastizales con arbolado escaso al oeste del arroyo y la masa boscosa que se presenta sobre el cauce y al este del Tejada.

En un tiempo la encina constituía el árbol dominan- te; actualmente quedan pies aislados y algunas masas pero sin el esplendor que se le supone a una dehesa bien formada. El estrato arbóreo se com- pleta con fresnos, enebros y sauces. El olmo, afectado por la enfermedad de la grafiosis, es por tanto escaso. Diseminados por el área más boscosa aparece el roble melojo, roble quejigo, arce de Montpellier, peral silvestre o piruétano, majuelo y endrino.

La fauna de la finca la componen el conejo, la liebre, gato montés, jabalí, zorro y comadreja. Las aves están representadas por el milano real, milano negro, ratonero, alcaraván, totovía, cogujada, perdiz, abubilla, cernícalo vulgar, cernícalo primilla, cigüeña común, mochuelo común, autillo, pito real , avefría y mirlos, zorzales, ruiseñores, mosquiteros, carriceros, zarceros, currucas, car- boneros, pinzones y petirrojos. Además con las visitas ocasionales de buitres y águilas, sobre todo del buitre leonado y del águila imperial.

Yacimiento Arqueológico Navalvillar (1)

El área visitable de Navalvillar agrupa a una serie de estructuras de vivien- das y trabajo que formaban parte de una aldea fechada entre finales del Siglo VI y primera mitad del Siglo VIII d.C. Hay que destacar en su suelo de ocupación los restos dispersos de escorias y materiales fundentes de hor- nos para la reducción del mineral de hierro, actividad económica principal que se complementaba con otras actividades ovicaprinas, etc.

Yacimiento Arqueológico Navalahija (3)

La aldea de Navalahija se localiza al sureste de la aldea de Navalvillar, a escasamente 1000 metros, en la dehesa del mismo nombre. La planta del yacimiento ofrece un plano relativamente diseminado con agrupaciones de estructuras (sólo son visibles sus cimientos) de viviendas y áreas de tra- bajo, a veces cercadas con un pequeño murete, como ocurre con Navalvi- llar, y lo mismo cabe decir de las características formales de dichos restos arqueológicos, además de los materiales recuperados, al ofrecernos las misma fecha y orientación económica.

Ambos yacimientos están incluidos en el Plan de Yacimientos Visitables de la Comunidad de Madrid, junto con la Necrópolis de Remedios

Complejo Minero II (Las Gateras) (4)

La mina se encuentra en el alto de una loma característica por un peñón de 4 m. de altura. Se establecen dos etapas de actividad: la primera, en los siglos XVI y XVII, se descubre, investiga y explota la mina apareciendo plata y cobre. En la segunda etapa, siglo XVIII, se realizan trabajos de extracción de mayor envergadura. Fue una minería muy artesanal.

El complejo minero está compuesto por un pozo y una galería, ambos inundados de agua. El pozo es cuadrado y en el emboquille tiene unos nichos que sirvieron para el emplazamiento de traviesas de madera y esca- las. En uno de los laterales del peñón hay un gran bloque de piedra en el que está excavada una cubeta perfectamente circular que se cree servía para moler mineral. Unos 10 m. ladera abajo está la entrada a una gale- ría, semicubierta por la vegetación.

Plano Dehesa Navalvillar

Alto Mirador de Peña Gorda (5)

Con 1014 m. el Alto de Peña Gorda está estrategicamente situado para contemplar una panorámica en 360o de la Dehesa y de todo el entorno. Unas escaleras permiten llegar a una plataforma de madera tratada con más de 80 m2, donde se han instalado unos paneles que nos dan informa- ción de los cuatro puntos cardinales: La Sierra, el Pico San Pedro, Madrid capital y Colmenar Viejo.

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La Chimenea del Rancho (6)

En Colmenar Viejo se conocen 210 rodajes cinematográficos quedando inmortalizada la Plaza del Pueblo, el Río Manzanares, la Basílica de la Asunción de Nuestra Señora , La Ermita de Nuestra Señora de Los Remedios, etc. La Dehesa de Navalvillar y el Pico de San Pedro han sido el escenario natural de secuencias de fil-

mes como Alejandro Magno (1956, de Robert Rossen con Richard Burton), Espartaco (1959, de Stanley Kubrick con Kirk Douglas) , Campanadas a media noche (1965, de Orson Welles) y La última aventura (1967, de Robert Siodmak con Robert Shaw).

Pero es en el género western, donde cobra fama la Dehesa, con 102 filmes rodados y con el montaje de un poblado, un fuerte, un rancho y varias cabañas. El primer western rodado en España fue la La rubia y el sheriff (1958, de Raoul Walsh) en un decorado de montar y qui- tar en la Dehesa. En 1964 y cerca de la talanquera de Los Remedios se construyó el poblado del oeste donde se rodaron películas como La muerte tenía un precio (1965, de Sergio Leone con Clint Eastwo- od), El bueno, el feo y el malo (1966, de Sergio Leone con Clint Eastwood) y El hal- cón y la flecha (1967, de Sergio Sollima con Lee Van Cleef). En el rancho, y una vez reconstruido, se rodó Las Petroleras (1971, de Christian Jaque con Claudia Car- dinale y Brigitte Bardot). En la actualidad sólo queda la chimenea. El fuerte se ubicó por las inmediaciones de la talanquera de La Calera, construyéndose para la pelícu- la Antes llega la muerte (1964, de J.L. Romero Marchent).

Antiguo campo de tiro (2)

Se tiene constancia que los militares utilizaban Navalvillar de forma esporádica para sus prácticas de tiro desde 1.904. Pero es en 1.941 cuan- do el Ejército de Tierra ocupa la finca para realizar maniobras militares a gran escala. Por un lado las maniobras de los carros de combate cuyo tránsito ocasionaba la erosión y compactación del suelo con la consi- guiente pérdida de pastizal. Por otro, las prácticas de tiro con armas sobre el arroyo de Tejada. Hoy podemos ver las terrazas realizadas para instalar las dianas y, frente a éstas, el área de tiro y una construcción de control y comunicaciones.

En la primavera de 2002 la Dehesa de Navalvillar dejó de ser campo de tiro y maniobras militares.